"Fuera del perro, un libro es el mejor amigo del hombre. Dentro del perro, probablemente esté demasiado oscuro para leer"

Para leer

  • "El comedido hidalgo"
  • "El Rey de Ítaca"
  • "La caída de los gigantes"
  • "La ciudad del azahar"
  • "La máscara de Apolo"
  • "Lavinia"
  • "Rey lobo"

miércoles 23 de noviembre de 2011

Il castello sangrienti

Poema genial en italiano macarrónico.

Il castello sangrienti


(Trachedia desarrollata
en el ruinoso castelo
del barón de Chente Mata.
¡Si no é vera e veritata
que m'arranquen un capelo!)

Tras morisca ventaneta,
con le semblante contenti,
a primorosa Julieta
murmura una cansoneta
que marcha en alas del vienti.

Es sua voche melodiosa
cual la campane de Huesca;
es chentile, candorosa,
e más fresca que una rosa,
¡quichás demasiado fresca!

Digo fresca, y es verdate,
perque lichera de rope
é a la fenestra asomate,
y está pelando patate
con un sable de la trope.

A bordo d'una barqueta
llega un mancebi elegante,
vestidato de etiqueta,
con gorra de sportman, guanti,
e gabani con faldeta.

Fumando brevas a pasti
fragua algún plane siniestri,
perque a la paloma casti
le hace con el ojo diestri
la seña del as de basti.

La joven enamorata
le arroja una escalinata
fabricata con cordeli,
e per ella le donceli
como un felini, esquilata.

Il patre, qu'era un Nerone,
observó l'operachone
desde un huerti exuberanti,
donde tene plantachone
de pementone picanti.

Aparte del pementone
cultivaba: le melone,
la fabi, le remolachi,
la chufi, le macarrone
e le turrón de guirlache.

Presto le gran cabalieri,
de su honore se ricorda,
e trepando per la corda,
sube a le piso primeri
llevando una estaqui gorda.

Le burlato personache
da uno grito de corache
al ver que la sua filla vile
está con furia salvache
abrazando a un zascandile.

Altamenti incomodati,
les apunta sin pietati
con una vieja escopeti,
per profanare el respeti
de un lugare tan sacrati.

Sona una detonachone,
e una descarga chertera
atraviesa le pulmone
del galán e la pendone.
¡Fue una morte de primera!

Furiosi, desesperati,
y con el juicio incompleti,
les tritura el esqueleti,
poniendo al uno en tomati
y al otro a la vinagreti.

Abre luego le balcone
y se tiri en direchone
vertical sobre un peñasqui,
quedando allí le barone
como un centolli sin casqui.

Tutos los astros del chelo
se tiñeron d'escarlata;
desde entonces, no es camelo,
non s'abrió más le castelo
del barón de Chente Mata.

Luis Martínez Valdés, "Ludi"